SOBRE MÍ
SOBRE MÍ
NOËLIE NOTTET
SOBRE MÍ
Revelar y poner en valor
la riqueza intangible
Me llamo Noëlie Nottet.
Soy emprendedora, consultora, formadora, mentora y conferenciante.
Mi trabajo consiste en identificar, revelar y poner en valor la riqueza inmaterial de las personas que ejercen una profesión, transmiten un saber hacer, encarnan una práctica cultural o representan una casa, una organización o un territorio.
Acompaño a mis clientes en la clarificación y expresión de su identidad profesional, así como en la consolidación de su postura profesional. También contribuyo a aportar sentido, coherencia y profundidad a los proyectos y las experiencias, impulsar la excelencia y favorecer el reconocimiento, el atractivo y la proyección.
EN LOS ORÍGENES
Una curiosidad por el mundo
Desde la infancia, me mueve una profunda curiosidad por la diversidad del mundo y de los seres humanos.
Recuerdo, en particular, un libro titulado Explorar los misterios del mundo, que aún conservo cuidadosamente. Hablaba de las pirámides de Egipto, las monumentales estatuas de la Isla de Pascua, los mayas y las grandes civilizaciones. Me fascinaba aquello que despierta en una persona el deseo de preservar una tradición, un saber hacer o una cultura.
Al mismo tiempo, practicaba danza clásica, danzas del mundo y danza folclórica borgoñona. Esta última actividad me llevó a participar en varias ocasiones en las fiestas de la Viña y el Vino, organizadas por la ciudad de Dijon. Para mí, estas fiestas representaban una oportunidad única de compartir con grupos folclóricos llegados de todo el mundo. No hablábamos la misma lengua y, sin embargo, nos comprendíamos.
Con la perspectiva del tiempo, sé que fueron esos primeros momentos los que despertaron mi interés por lo humano, las culturas, las tradiciones y los saberes.
MIS PRIMERAS EXPERIENCIAS
Del turismo
al comercio internacional
Comencé mi vida profesional en la hostelería y la gastronomía, a bordo de barcos fluviales de cuatro y cinco estrellas que recorrían distintos ríos y vías fluviales de Francia, con tripulaciones de habla inglesa y clientes mayoritariamente estadounidenses.
Mis estudios de comercio internacional me llevaron después a incorporarme a una empresa estadounidense de alta tecnología, en la que desempeñé funciones de exportación, comunicación, marketing y gestión de proyectos en Europa, Oriente Medio, África y Asia. Fue un período en el que ocupé puestos de responsabilidad mientras continuaba mis estudios de economía internacional y, posteriormente, de comunicación corporativa.
Esta rica trayectoria me proporcionó un buen conocimiento de la industria y de sus estándares de calidad. Me enseñó a aspirar a la excelencia, a desarrollar numerosas competencias y, sobre todo, me ofreció la oportunidad de adquirir una visión global de la empresa y de sus retos organizativos, estratégicos y relacionales.
Estas primeras experiencias se revelan hoy fundamentales y formativas. Constituyen la base sobre la que he construido mi manera de trabajar, de asumir responsabilidades y de concebir el emprendimiento.
EL VIAJE
Un año recorriendo el mundo
Después de diez años de experiencia en el mundo empresarial, decidí dejar mi empleo y emprender sola un viaje alrededor del mundo.
Entre 2013 y 2014, atravesé Turquía, Uzbekistán, Siberia, Mongolia, Nueva Zelanda, varias islas del Pacífico, Estados Unidos y México. Conocí a alfareros en Capadocia, descubrí Samarcanda y la Ruta de la Seda, dormí en yurtas mongolas, compartí la vida cotidiana de tribus canacas y recorrí los viñedos de California.
Este viaje me permitió vivir momentos únicos, descubrir paisajes magníficos y compartir instantes de vida extraordinarios con personas de todo el mundo, que también me permitieron acercarme a sus culturas, tradiciones y saberes.
Este período de mi vida quedará para siempre grabado en mi memoria. Representa una transición y una etapa de introspección. A mi regreso, ya no era la misma. Sabía que mis competencias, mis intereses y mis aspiraciones debían confluir en una misma actividad profesional.
Sin saber realmente cómo lo conseguiría, sabía que quería preservar mi libertad y, al mismo tiempo, poner en valor aquello que más me apasiona: lo humano, las culturas y los saberes del mundo.
EL MOMENTO DECISIVO
Un concepto que reúne
todos mis universos
En 2006, antes de emprender mi viaje alrededor del mundo, ya buscaba cómo conectar los universos que me atraían: el turismo, los oficios artísticos, la hostelería, la gastronomía, el vino y la cultura.
Poco dispuesta a renunciar a ninguno de ellos, un día tuve la idea de reunirlos en una búsqueda en Internet. Fue una iniciativa especialmente fructífera, que me permitió descubrir un concepto de la UNESCO: el patrimonio cultural inmaterial.
Fue una revelación. Encontré entonces un término —o, mejor dicho, un sintagma— que resumía aquello que me gustaba.
En efecto, este concepto evocaba las prácticas y expresiones culturales, los conocimientos y el saber hacer transmitidos de generación en generación, que resonaban de manera natural con los ámbitos por los que sentía una verdadera vocación.
Apasionada por el tema, visité a antropólogos para hacerles preguntas. Leí libros, asistí a ferias y dediqué todo mi tiempo libre a investigar la dimensión intangible de artistas, artesanos y otros portadores de conocimientos y saber hacer.
A mi regreso de mi viaje alrededor del mundo, decidí crear mi empresa y obtuve mis primeros encargos de profesionales de la tonelería y del sector vitivinícola. Tuve la oportunidad de entrevistar a personalidades destacadas, como Marcel Guigal y Aubert de Villaine, del prestigioso Domaine de la Romanée-Conti.
Mi modelo económico aún estaba por estructurar, pero nada podía detenerme ya en el desarrollo de una actividad empresarial alineada con quien soy.
MUCHA PERSEVERANCIA
Una cultura del trabajo
El emprendimiento es un recorrido de trabajo, perseverancia, cuestionamiento y humildad.
Para alcanzar mis objetivos, tuve que demostrar mucha paciencia y resistencia. Entre desear vivir de una pasión y vivir realmente de ella existe una brecha inmensa.
Tras crear mi empresa, continué asumiendo distintos encargos, especialmente en recursos humanos, enoturismo, organización de eventos y formación.
Estas experiencias me permitieron mantenerme en movimiento, seguir aprendiendo y continuar construyendo mi actividad.
El trabajo nunca me frenó.
Diez años después de crear mi empresa, puedo decir que he trabajado mucho. Si hoy me siento agradecida por este recorrido, también es cierto que me ha exigido una gran abnegación.
CON EL PASO DE LOS AÑOS
Una misión más precisa
Con el tiempo, comprendí algo importante: aquello que me apasiona no se limita al patrimonio cultural inmaterial.
Lo que me apasiona es mucho más amplio.
Son las dimensiones intangibles, humanas, relacionales y culturales de los ámbitos que aprecio: el turismo, la hostelería, la gastronomía, el vino, la cultura y los oficios artísticos. El patrimonio cultural inmaterial puede estar presente en ellos, transmitirse o ponerse en valor.
Siempre me ha fascinado aquello que impulsa a una persona en la práctica de una actividad o un oficio. Por eso he orientado todo mi trabajo hacia las dimensiones intangibles de las personas en el ejercicio de su actividad.
Ya acompañe a un directivo, a un chef, a un artista, a un artesano o a un equipo, algunas preguntas se repiten. ¿Cómo poner en valor un saber hacer? ¿Cómo cultivar el capital humano? ¿Cómo consolidar una presencia profesional? ¿Cómo desarrollar un potencial relacional? ¿Cómo lograr que se reconozca un talento?
A través de mis conversaciones con mis clientes, he tomado conciencia de la importancia del sentido y la profundidad de las actividades profesionales.
Esta profundidad también se revela en lo que se encuentra detrás de un producto, una experiencia o un servicio: los conocimientos, los saberes, las competencias emocionales, los valores, las relaciones, las referencias culturales, los códigos profesionales y las distintas maneras de crear, dirigir, representar o transmitir.
Esta riqueza intangible es la que exploro hoy.
DESDE 2016
Emprender en libertad
Desde la creación de mi empresa, mi actividad se va afinando.
Lo que ofrezco hoy es fruto de mis experiencias, mis encuentros, mis investigaciones y mi curiosidad. Diseño formaciones, misiones de consultoría, inmersiones en el terreno, acompañamientos individuales y conferencias. Escribo, viajo, conozco personas y sigo haciendo evolucionar mi pensamiento.
Trabajo tanto en Francia como a escala internacional con directivos, artistas, artesanos, casas e instituciones.
Me gusta implicarme plenamente en las colaboraciones que elijo, tomándome el tiempo necesario para comprender los retos y las ambiciones de cada proyecto.
Emprender representa para mí mucho más que una actividad. Me ofrece una libertad plena: la libertad de pensar, crear, transmitir, cambiar, decidir y mantenerme fiel a quien soy.
MI FILOSOFÍA
Lo humano en el centro
Mi filosofía se basa en la búsqueda de sentido, profundidad y calidad.
Creo que los productos, los servicios, las obras y las experiencias extraen una parte esencial de su valor de la riqueza intangible de las personas que les dan vida o los representan. Esta puede expresarse a través de un comportamiento, un saber hacer, una tradición o incluso una visión. Ya sean humanas, relacionales, culturales o simbólicas, estas dimensiones enriquecen, en mi opinión, la calidad de aquello que se crea, se ofrece, se transmite o se pone en valor.
También creo que la realización y la afirmación profesionales pasan por la capacidad de una persona para conocerse mejor, reconocer sus fortalezas e identificar aquello que puede ayudarla a evolucionar. Su valor profesional se revela plenamente cuando esta riqueza se comprende, se nombra y se pone en relación con sus aspiraciones.
Dar a esta dimensión intangible el lugar que merece exige un verdadero compromiso y la voluntad de profundizar. Cuando se identifica y se trabaja, una identidad profesional puede volverse más legible, la cultura de una casa puede transmitirse mejor, las relaciones pueden hacerse más sólidas y las experiencias más coherentes. Los oficios, las casas y los territorios pueden así ganar en reconocimiento, atractivo y proyección.
Para mí, la riqueza intangible posee un valor propio, más allá del éxito económico y de la notoriedad. Presente tanto en un artesano independiente como en una gran casa, una institución o un territorio, merece ser reconocida, puesta en valor y transmitida.
Creo, por último, en el carácter vivo y evolutivo de las identidades. Una persona, un oficio, una casa o una institución evoluciona a través de las experiencias, los encuentros, los públicos, las decisiones estratégicas y las nuevas ambiciones.
Con este espíritu, he elegido construir una actividad en la que la exigencia profesional se armoniza con la comprensión de las personas y la búsqueda de sentido y profundidad.
Para saber más sobre mi trayectoria: mi perfil de LinkedIn
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