Capital humano –
Una libertad inmaterial: el lugar del sentido en la vida personal y profesional
Capital humano –
Una libertad inmaterial:
el lugar del
sentido en la
vida personal
y profesional
La imposición de dar sentido…
o de no darlo
Recientemente, durante una conversación, una persona me afirmó que dar sentido a su vida profesional no tenía ninguna utilidad. Para ella, trabajar y ganar dinero eran suficientes para su equilibrio y su felicidad. Esta afirmación me interpeló.
Vivimos en una época en la que la búsqueda de sentido es omnipresente, casi convertida en una imposición en las redes sociales. Pero, por el contrario, me di cuenta de que existía otra imposición más silenciosa: la de no dar sentido a la vida, como si esta necesidad debiera ser descalificada o minimizada. Como si querer dar sentido a la propia vida fuera una idealización, un sueño irrealizable, un deseo infantil.
Y, sin embargo, ¿no se dice que los grandes emprendedores son precisamente quienes responden a este llamado a la búsqueda de sentido?
¿Por qué no dejar a cada persona la libertad de dar, o no, sentido a su vida, sin juicios ni jerarquías?
Como ocurre a menudo, nuestra sociedad tiende a polarizar: blanco o negro, bien o mal, sentido o pragmatismo, ideal o realidad, profundidad o superficialidad.
La imposición
de dar sentido…
o de no darlo
Recientemente, durante una conversación, una persona me afirmó que dar sentido a su vida profesional no tenía ninguna utilidad. Para ella, trabajar y ganar dinero eran suficientes para su equilibrio y su felicidad. Esta afirmación me interpeló.
Vivimos en una época en la que la búsqueda de sentido es omnipresente, casi convertida en una imposición en las redes sociales. Pero, por el contrario, me di cuenta de que existía otra imposición más silenciosa: la de no dar sentido a la vida, como si esta necesidad debiera ser descalificada o minimizada. Como si querer dar sentido a la propia vida fuera una idealización, un sueño irrealizable, un deseo infantil.
Y, sin embargo, ¿no se dice que los grandes emprendedores son precisamente quienes responden a este llamado a la búsqueda de sentido?
¿Por qué no dejar a cada persona la libertad de dar, o no, sentido a su vida, sin juicios ni jerarquías?
Como ocurre a menudo, nuestra sociedad tiende a polarizar: blanco o negro, bien o mal, sentido o pragmatismo, ideal o realidad, profundidad o superficialidad.
El sentido y la empatía
Esta reflexión nos remite a una competencia relacional fundamental: la empatía.
No aquella que consiste en estar de acuerdo con el otro, sino la que permite comprender el punto de vista del otro desde su propio prisma.
La empatía podría expresarse entonces así:
«Si necesitas dar sentido a tu vida para ser feliz, lo entiendo. Por mi parte, no lo necesito para sentirme realizado.»
La empatía no consiste en negarse a uno mismo, sino en reconocer que nuestras necesidades profundas pueden ser diferentes. Imponer al otro una visión del mundo nunca ha sido una base sana para una relación equilibrada.
Reconocer la diversidad de necesidades implica también poder asumir la propia, sin intentar convencer ni imponer. En una relación duradera, esto supone sobre todo la capacidad de dar un paso hacia el otro, con el objetivo de buscar un compromiso y crear vínculo.
La verdadera cuestión no es, entonces, saber quién tiene razón, sino preguntarnos hasta qué punto somos capaces de acoger la diferencia, sin excluirla ni rechazarla.
El sentido y la empatía
Esta reflexión nos remite a una competencia relacional fundamental: la empatía.
No aquella que consiste en estar de acuerdo con el otro, sino la que permite comprender el punto de vista del otro desde su propio prisma.
La empatía podría expresarse entonces así:
«Si necesitas dar sentido a tu vida para ser feliz, lo entiendo. Por mi parte, no lo necesito para sentirme realizado.»
La empatía no consiste en negarse a uno mismo, sino en reconocer que nuestras necesidades profundas pueden ser diferentes. Imponer al otro una visión del mundo nunca ha sido una base sana para una relación equilibrada.
Reconocer la diversidad de necesidades implica también poder asumir la propia, sin intentar convencer ni imponer. En una relación duradera, esto supone sobre todo la capacidad de dar un paso hacia el otro, con el objetivo de buscar un compromiso y crear vínculo.
La verdadera cuestión no es, entonces, saber quién tiene razón, sino preguntarnos hasta qué punto somos capaces de acoger la diferencia, sin excluirla ni rechazarla.
«El sentido no se juzga ni se impone. Cada cual es libre de buscarlo o no.»
«El sentido no se juzga ni se impone. Cada cual es libre de buscarlo o no.»
¿Cómo se manifiesta
la búsqueda de sentido?
Para algunas personas, la búsqueda de sentido surge de manera natural.
Es especialmente el caso de la nueva generación, a la que se suele llamar “la generación del sentido”, que, tras observar el modelo de sus padres, a menudo agotados por años de trabajo mientras esperaban una jubilación salvadora, se ha liberado de los marcos y expectativas de la sociedad.
Para algunos de ellos, dar sentido a la vida ya no es negociable. Exploran entonces otros caminos: el emprendimiento, el compromiso con una causa, elecciones profesionales alineadas con sus valores.
Pude observarlo de cerca acompañando durante varios años a estudiantes de una prestigiosa escuela de ingeniería en su reflexión profesional. Muchos de ellos, en particular jóvenes hombres, proyectaban un futuro en el que altas responsabilidades podían coexistir con un trabajo a tiempo parcial, con el fin de dedicar tiempo a su familia, a sus hijos, a su deporte y a sus pasiones.
Un cambio de paradigma profundo.
¿Cómo se manifiesta
la búsqueda de sentido?
Para algunas personas, la búsqueda de sentido surge de manera natural.
Es especialmente el caso de la nueva generación, a la que se suele llamar “la generación del sentido”, que, tras observar el modelo de sus padres, a menudo agotados por años de trabajo mientras esperaban una jubilación salvadora, se ha liberado de los marcos y expectativas de la sociedad.
Para algunos de ellos, dar sentido a la vida ya no es negociable. Exploran entonces otros caminos: el emprendimiento, el compromiso con una causa, elecciones profesionales alineadas con sus valores.
Pude observarlo de cerca acompañando durante varios años a estudiantes de una prestigiosa escuela de ingeniería en su reflexión profesional. Muchos de ellos, en particular jóvenes hombres, proyectaban un futuro en el que altas responsabilidades podían coexistir con un trabajo a tiempo parcial, con el fin de dedicar tiempo a su familia, a sus hijos, a su deporte y a sus pasiones.
Un cambio de paradigma profundo.


Cuando la búsqueda de
sentido se vuelve vital
Para todas las generaciones, buscar sentido a la vida no es solo una opinión, una moda o un capricho. Muy a menudo se trata de una necesidad fundamental.
Aunque todos sabemos que una necesidad puede ser a veces efímera, la búsqueda de sentido nunca es un deseo superficial ni pasajero. Afecta a nuestro ser en lo más profundo, en lo más estructurante.
Algunas personas vivirán durante años sin plantearse la cuestión del sentido. Sin embargo, cuando emerge, se convierte en una necesidad interior imposible de ignorar. La búsqueda de sentido se vuelve entonces urgente, importante, vital.
Desde hace varios años acompaño a personas en proceso de cuestionamiento: referentes de la gastronomía, emprendedores y directivos…
Todos tienen algo en común: independientemente de su éxito aparente, independientemente de su nivel de confort, en algún momento la cuestión del sentido se impone.
- ¿Por qué trabajo tanto?
- ¿Por qué tengo la sensación de no reconocerme ya en lo que hago?
- ¿Cómo recuperar un impulso sincero?
- ¿Puedo todavía realizar aquello que me hace vibrar profundamente?
Todos sienten que algo debe cambiar o evolucionar.
La pérdida de sentido suele ser silenciosa, interiorizada, no expresada.
Un vacío, un cansancio interior, un sufrimiento o un malestar invisible comienzan a instalarse.
Perciben que ya no están alineados con su profesión, su ámbito de actividad, su función o sus ambiciones.
Cuando la búsqueda de
sentido se vuelve vital
Para todas las generaciones, buscar sentido a la vida no es solo una opinión, una moda o un capricho. Muy a menudo se trata de una necesidad fundamental.
Aunque todos sabemos que una necesidad puede ser a veces efímera, la búsqueda de sentido nunca es un deseo superficial ni pasajero. Afecta a nuestro ser en lo más profundo, en lo más estructurante.
Algunas personas vivirán durante años sin plantearse la cuestión del sentido. Sin embargo, cuando emerge, se convierte en una necesidad interior imposible de ignorar. La búsqueda de sentido se vuelve entonces urgente, importante, vital.
Desde hace varios años acompaño a personas en proceso de cuestionamiento: referentes de la gastronomía, emprendedores y directivos…
Todos tienen algo en común: independientemente de su éxito aparente, independientemente de su nivel de confort, en algún momento la cuestión del sentido se impone.
- ¿Por qué trabajo tanto?
- ¿Por qué tengo la sensación de no reconocerme ya en lo que hago?
- ¿Cómo recuperar un impulso sincero?
- ¿Puedo todavía realizar aquello que me hace vibrar profundamente?
Todos sienten que algo debe cambiar o evolucionar.
La pérdida de sentido suele ser silenciosa, interiorizada, no expresada.
Un vacío, un cansancio interior, un sufrimiento o un malestar invisible comienzan a instalarse.
Perciben que ya no están alineados con su profesión, su ámbito de actividad, su función o sus ambiciones.
La señal de que ha llegado
el momento de cambiar
Este malestar puede afectar al ámbito profesional, pero a menudo se desborda hacia la vida personal. Porque, contrariamente a lo que la sociedad a veces quiere hacernos creer, la vida personal y la vida profesional están y estarán siempre íntimamente ligadas.
Sensación de ahogo, desequilibrio vital, enfermedad declarada, separación dolorosa, ira contenida, impresión de desajuste… tantas razones para cuestionarse la vida que se desea encarnar.
A menudo son acontecimientos de la vida personal los que vienen a despertarnos, además del malestar ya sentido en el plano profesional.
Este estado vivido desde dentro exige entonces un verdadero cambio. La famosa señal. Una necesidad vital.
La señal de que lo que vivimos ya no es coherente con lo que llevamos dentro.
Y es en ese momento cuando la búsqueda de sentido se convierte en una búsqueda primordial.
La señal de que
ha llegado el
momento de cambiar
Este malestar puede afectar al ámbito profesional, pero a menudo se desborda hacia la vida personal. Porque, contrariamente a lo que la sociedad a veces quiere hacernos creer, la vida personal y la vida profesional están y estarán siempre íntimamente ligadas.
Sensación de ahogo, desequilibrio vital, enfermedad declarada, separación dolorosa, ira contenida, impresión de desajuste… tantas razones para cuestionarse la vida que se desea encarnar.
A menudo son acontecimientos de la vida personal los que vienen a despertarnos, además del malestar ya sentido en el plano profesional.
Este estado vivido desde dentro exige entonces un verdadero cambio. La famosa señal. Una necesidad vital.
La señal de que lo que vivimos ya no es coherente con lo que llevamos dentro.
Y es en ese momento cuando la búsqueda de sentido se convierte en una búsqueda primordial.
Dar sentido:
una invitación, no una imposición
Algunos hablarán de una imposición a la búsqueda de sentido.
Por mi parte, lo veo ante todo como una invitación.
Una invitación a cuestionarse, a ajustar, a reconciliar lo que hacemos con quienes somos.
Devolver sentido es, a menudo, devolver impulso, esperanza, alegría. Y eso no tiene precio.
Cada cual es libre de responder o no.
Como se aceptaría o se rechazaría una invitación, sin juicio.
Por mi parte, dar sentido a mi vida se ha convertido en una necesidad íntima. Es un referente, una manera de habitar plenamente lo que hago y quién soy. Lo afirmo no como una verdad universal, sino como una verdad estrictamente personal.
Dar sentido:
una invitación,
no una imposición
Algunos hablarán de una imposición a la búsqueda de sentido.
Por mi parte, lo veo ante todo como una invitación.
Una invitación a cuestionarse, a ajustar, a reconciliar lo que hacemos con quienes somos.
Devolver sentido es, a menudo, devolver impulso, esperanza, alegría. Y eso no tiene precio.
Cada cual es libre de responder o no.
Como se aceptaría o se rechazaría una invitación, sin juicio.
Por mi parte, dar sentido a mi vida se ha convertido en una necesidad íntima. Es un referente, una manera de habitar plenamente lo que hago y quién soy. Lo afirmo no como una verdad universal, sino como una verdad estrictamente personal.
Mi propio recorrido
Hace más de diez años, yo misma atravesé esta búsqueda.
En aquel momento ocupaba un puesto cómodo en una industria de alta tecnología. Sobre el papel, todo estaba reunido para que fuera feliz: un puesto directivo, horarios flexibles, superiores jerárquicos a quienes respetaba, compañeros que apreciaba, un salario satisfactorio, primas de participación, libertad de acción en la realización de misiones transversales… y, sin embargo, algo en mí no resonaba. No estaba alineada con lo que quería encarnar. No estaba en coherencia con mis valores.
En 2013, decidí dejarlo todo y partir durante casi un año a dar la vuelta al mundo. Ese tiempo de movimiento, de experiencias y de encuentros transformó profundamente mi mirada. El sentido no se impuso como una respuesta inmediata. Se fue construyendo paso a paso, especialmente a través de la acción y la experimentación.
Desde esa aventura personal, acompaño a quienes desean devolver sentido a su vida profesional, apoyándome en particular en lo que he aprendido. He creado mis propias herramientas, mi propio método. Hoy les ayudo a identificar y revelar su riqueza inmaterial y su potencial, para permitirles construir una vida más justa y más alineada.
En este mismo sentido, acompaño también a directivos, artistas, artesanos, empresas e instituciones a inscribir sus actividades y proyectos en una dinámica portadora de sentido.
Mi objetivo: privilegiar el fondo sobre la forma, el sentido sobre la apariencia.
Mi propio recorrido
Hace más de diez años, yo misma atravesé esta búsqueda.
En aquel momento ocupaba un puesto cómodo en una industria de alta tecnología. Sobre el papel, todo estaba reunido para que fuera feliz: un puesto directivo, horarios flexibles, superiores jerárquicos a quienes respetaba, compañeros que apreciaba, un salario satisfactorio, primas de participación, libertad de acción en la realización de misiones transversales… y, sin embargo, algo en mí no resonaba. No estaba alineada con lo que quería encarnar. No estaba en coherencia con mis valores.
En 2013, decidí dejarlo todo y partir durante casi un año a dar la vuelta al mundo. Ese tiempo de movimiento, de experiencias y de encuentros transformó profundamente mi mirada. El sentido no se impuso como una respuesta inmediata. Se fue construyendo paso a paso, especialmente a través de la acción y la experimentación.
Desde esa aventura personal, acompaño a quienes desean devolver sentido a su vida profesional, apoyándome en particular en lo que he aprendido. He creado mis propias herramientas, mi propio método. Hoy les ayudo a identificar y revelar su riqueza inmaterial y su potencial, para permitirles construir una vida más justa y más alineada.
En este mismo sentido, acompaño también a directivos, artistas, artesanos, empresas e instituciones a inscribir sus actividades y proyectos en una dinámica portadora de sentido.
Mi objetivo: privilegiar el fondo sobre la forma, el sentido sobre la apariencia.
«Dar sentido a la vida no es ni una moda ni un capricho.»
«Dar sentido a la vida no es ni una moda ni un capricho.»
Y lo que viene a continuación…
En un próximo artículo detallaré con mayor precisión qué es la búsqueda de sentido, cómo se manifiesta de manera concreta y cómo abordarla sin presión ni idealización.
Cuando esta búsqueda se vuelve consciente, merece ser acompañada con justeza.
Consultora, mentora y formadora, propongo acompañamientos a medida para ayudarle a devolver sentido a sus proyectos, profesiones, funciones y ambiciones. Contácteme para más información.
Y lo que viene a continuación…
En un próximo artículo detallaré con mayor precisión qué es la búsqueda de sentido, cómo se manifiesta de manera concreta y cómo abordarla sin presión ni idealización.
Cuando esta búsqueda se vuelve consciente, merece ser acompañada con justeza.
Consultora, mentora y formadora, propongo acompañamientos a medida para ayudarle a devolver sentido a sus proyectos, profesiones, funciones y ambiciones. Contácteme para más información.